fbpx

Parece un poco contradictorio este título ¿verdad? Seguramente estarás pensando que todo aquello que sientes es real , es tuyo. Que si sientes dolor es real igual que cuando sientes un sentimiento o emoción ¿y si te digo que es verdad pero también es mentira? Si quieres saber más sigue leyendo.

Vivimos emocionalmente nuestra vida, esto seguro que no es ninguna novedad para ti, seguramente sabes que según tu percepción aquellas emociones que sientes las clasificas en positivas o negativas. Hoy te hablo de esas emociones que, según tú, no son beneficiosas para ti, me refiero a la rabia, tristeza y miedo. Suelen ser emociones que nos bloquean cuando no las sabemos gestionar. ¿Qué haces cuando sientes alguna de ellas? ¿Gritas, lloras, te paralizas? La verdad es que no importa lo que hagas ya que no vas a sentirte mejor en tu vida, quizás al momento notes mejoría pero pronto volverás a sentir lo mismo cuando revivas una situación parecida a la que generó ese bloqueo emocional. Entonces ¿qué hacer? ¿cómo gestionarlo? Muy sencillo, conectando con tu resentir.

El resentir no es sentir resentimiento, es volver a sentir. Cuando vivimos una situación de estrés inesperado emocionalmente lo estamos viviendo como algo no satisfecho. Nuestra mente racional no piensa, estamos actuando desde el inconsciente y en este nivel lo viviremos según lo conocido, lo registrado en nuestra memoria ancestral. Este será el resentir primario, es la que se llama emoción oculta Lo que pasa es que, acto seguido, lo viviremos a nivel racional y aquí es donde permitiremos sentir la emoción del momento, la que conocemos, la que está aceptada por la sociedad, esta será el resentir secundario, la emoción secundaria.

Por ejemplo, tuve el caso de una mujer de 52 años con depresión. Su situación actual era que tenía que cuidar durante todo el día a su madre que ya era mayor. La emoción que habitualmente sentía (emoción secundaria) era la tristeza, cuando le pregunté desde cuándo se encontraba así, conectó que a los 6 años su madre tuvo que dejarla al cuidado de sus abuelos por motivos laborales durante un tiempo. Esa niña de 6 años tuvo un resentir primario: “odio a mi madre” y lo vivió con rabia por sentirse abandonada. La rabia era la emoción oculta, la no permitida para la sociedad. Esa emoción quedó grabada en el inconsciente y se activaba al cuidar a su madre en la actualidad porque el inconsciente no juzga, no entiende, y se activa en una situación similar. En ese caso, la mujer realmente no quería cuidar a su madre durante tantas horas al día pero como no se permitía odiar a su madre, inconscientemente reprimía esa rabia y solo sentía tristeza.

Si quieres saber cómo encontrar la emoción oculta pincha aquí.

Y si quieres que te acompañe a saber gestionar tus emociones ponte en contacto conmigo o solicita una consulta gratuita para ver cómo te puedo ayudar.

¿Tienes alguna duda?